
Estáte tranquila.
Tan sólo contemplando con tranquilidad nuestra vida alcanzaremos la meta de vivir juntos.
Se paciente, ámame.
Hoy, ayer
¡cuánto anhelo y cuántas lágrimas pensando en ti... en ti... en ti, mi vida... mi todo!
Adiós... ¡quiéreme siempre!
No desconfíes jamás del fiel corazón de tu enamorado.
Siempre tuyo, Siempre mía,
Siempre nuestros.
(Carta que Beethoven le escribió a su amante inmortal antes de morir)
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